...amor, pasión con dos cucharadas de instinto animal mas no superficial...

Somos dos cuerpos aplastados, sobre el cielo en tu cabeza donde los vientos y las nubes se enredan en tus rizos negros y forman la noche oscura, iluminada por dos luceros separados por tu nariz de donde emana el soplo de vida que acaricia mi cara.


Y mi espalda sobre las sabanas blancas de tu cama, formando un jardín de caricias y sensaciones nuevas para ambos, pero a la vez naturales, más enredadas que tráfico de Metrópolis se encuentran nuestras extremidades, deleitandose nuestros cerebros alimentados por nuestro sistema nervioso que parece saber el del uno lo que desea el del otro, asi y, en completa armonía somos testigos del silencio de nuestros amoríos que decidieron alborotarnos las hormonas para terminar juntos sobre la alfombra, en ajetreo mental-corporal, más complicado que un gran juego de Ajedrez, pero tan simple como saber que es producto de pasiones que guardamos ambos y compartimos el uno por el otro tanto como compartimos la misma tierra y el mismo sol.


Dejennos amarnos...porque somos amantes, dejennos querernos porque no creo que sea mal visto a los ojos de Dios.

Ciul

2 comentarios:

Maximiliano Ssánchez dijo...

Algo simbolista y subjetivo, no comparto ideas surrelaistas pero esto me gusta...

Luis Carlos dijo...

Muchas gracias Maximiliano.Pues no siempre soy surrealista,como todo humano, pero hay veces que vale la pena, ademas si vieras la teoría que se aprende en física o en cálculo, uff...super surrealista, sólo que a veces lo que imaginamos se nos hace realidad...=)
Ciul